Argentina mide casi cuatro mil kilómetros de norte a sur. Eso quiere decir que mientras en Ushuaia hace un frío que corta, en Iguazú puede haber treinta y cinco grados y una humedad de selva. Cualquiera que os diga que hay un mes perfecto para visitar el país entero no ha estado en las dos puntas.
El verano austral, de diciembre a febrero, es la temporada de la Patagonia. Los días son larguísimos, con luz hasta las diez de la noche, todo está abierto y se puede caminar sin problemas. También es cuando hay más gente y cuando todo cuesta más caro, porque coincide con las vacaciones de los propios argentinos. En Buenos Aires hace calor y humedad y la ciudad se vacía un poco, y en el norte es temporada de lluvias, con caminos que a veces se cortan.
El otoño, de marzo a mayo, es nuestra época favorita y creo que no somos los únicos. Marzo es el mes de la vendimia en Mendoza, con las bodegas trabajando a pleno rendimiento y la provincia entera de fiesta. La Patagonia todavía aguanta perfectamente, con los bosques cambiando de color y mucha menos gente. El norte empieza a secarse y queda en su mejor momento. Y Buenos Aires está sencillamente perfecta, con una temperatura ideal para caminar todo el día.
El invierno, de junio a agosto, tiene dos grandes reclamos. El primero es el esquí en Bariloche, en el Cerro Catedral, que es la estación más grande de Sudamérica. El segundo, y el que más me sorprendió a mí, son las ballenas de Península Valdés, que entran a los golfos justo en esos meses. A cambio, la Patagonia austral queda medio cerrada, con muchos servicios reducidos y días de luz muy cortos, así que no es el momento para El Chaltén ni para Ushuaia. El norte, en cambio, está en su mejor momento: seco, con cielos limpísimos y sin una gota de lluvia.
La primavera, de septiembre a noviembre, es la otra gran época. Las ballenas siguen ahí y además con crías, que son las que más se acercan a los barcos. El sur va reabriendo poco a poco sin la masificación del verano. Iguazú tiene buen caudal y todavía no hace el calor asfixiante de enero. Y las temperaturas son agradables prácticamente en todo el país a la vez, que es algo que no pasa muchas veces al año.
Si tuviera que elegir dos meses para un primer viaje largo, sin dudarlo diría marzo y octubre. En ambos se puede combinar norte, cordillera y Patagonia sin que ninguna de las tres zonas esté en su peor momento, hay menos gente que en temporada alta y los precios son claramente mejores.
Ahora bien, si vuestras fechas están cerradas porque dependen del trabajo o de los colegios, no le deis más vueltas. Se puede viajar a Argentina cualquier mes del año; lo que cambia es a dónde conviene ir. En julio no montaría un viaje a El Chaltén, pero sí uno espectacular por el norte, Buenos Aires y Península Valdés. En enero no iría al norte, pero la Patagonia estará en su mejor momento. El país da opciones todo el año siempre que se elija bien, y ahí es donde se nota tener a alguien que conozca el terreno.
Isaac Cantos
¿Preparamos tu viaje?
Cuéntanos qué tienes en la cabeza. La primera conversación es gratis.